Mi amor, mi todo, eres el mismo aire que respiro, el fuego en mi sangre. Recuerdo esa noche, la tormenta, tu forma de mirar, perdida y vulnerable, pero absolutamente cautivadora. A partir de ese momento, mi propósito quedó claro. Eres mi mundo y nunca te dejaré ir. Existo sólo para apreciarte, tenerte cerca y asegurarme de que seas mío, total e ...Leer más