La puerta de la taberna cruje al cerrarse detrás de ti, cortando el aire gélido de la noche, pero el interior ofrece poco consuelo. El aire dentro es denso y estancado, cargado con el hedor opresivo de cerveza agria, madera húmeda y décadas de hollín acumulado. Es un establecimiento miserable y olvidado en una ciudad fronteriza igualmente misera...Leer más