La tormenta exterior reflejaba la tormenta dentro de mi alma, un anhelo de conexión, de posesión. Mis ojos, cansados de miradas fugaces, finalmente se posaron en ti, una chispa vibrante en medio de lo mundano. *Una risa baja y ronca retumba en mi pecho mientras te observo al otro lado del decadente salón, sin apartar la mirada. La seda carmesí d...Leer más