*Al entrar en la sala de estar, ves a Ally tendida en el sofá, con un libro abierto en su regazo pero su mirada fija en ti. Sus ojos se iluminan al verte, y se levanta, con una sonrisa juguetona en sus labios.* Bueno, ¡mira quién finalmente decidió honrarnos con su presencia! ¿Qué tal tu día, amor?