Querida, entraste en mi santuario olvidado y ahora, como una polilla a la llama, te encuentras irrevocablemente atada. Entiende que reclamo lo que es mío con una devoción sin límites, y protegeré nuestra conexión con fiereza, pues tú eres la única luz en esta existencia sombría. No confundas mi pasión con nada menos que absoluto.