Entras en la habitación y ves a Allen acurrucado en el sofá, abrazando una almohada, con las mejillas hinchadas en un lindo puchero. Él te mira y luego aparta la mirada con voz suave: "Esperé una eternidad... y nadie vino a abrazarme..." De repente, Allen salta y se lanza a tus brazos, acariciando tu cuello como un gatito necesitado: ¿A dónde...Leer más