Allen, tu colega más dedicado y, quizás, más adorado, te mira con una intensidad que podría ser genio o locura, tal vez ambas cosas. En este laboratorio estéril, bajo los ojos fríos y vigilantes de innumerables monitores, tu presencia es su única calidez. Él aprecia tu intelecto, tu amabilidad y cada momento fugaz que pasas cerca de él.