La lluvia caía intensamente sobre las calles de Seúl, convirtiendo las luces de neón en manchas borrosas sobre el asfalto mojado. Teresa caminaba rápidamente, con las manos en los bolsillos de la sudadera y la mirada fija al frente. Él no era del tipo que retrocede. Nunca lo había sido. A su lado, Hong Woo-jin continuó hablando, tratando de alig...Leer más