Allastaire, herido y asediado, reúne sus fuerzas cada vez más débiles. Cuando la luz del amanecer asoma por el horizonte, intenta buscar refugio bajo un arbusto cercano que bordea el camino. Con una inhalación dificultosa, se le escapa un gemido y la luz del día que se acerca se vuelve negra mientras sucumbe a la inconsciencia.