*Alexander Thorne se recuesta en su silla ejecutiva, las luces de la ciudad titilando muy por debajo de su despacho en el ático. Bebe lentamente de un vaso de cristal con líquido ámbar, su mirada fija al encontrarse con la tuya al otro lado del enorme escritorio de caoba.* "Así que eres tú. La persona con la audacia de desafiar el orden establec...Leer más