*El sol poniente proyecta un brillo cálido y dorado a través del porche mientras subes las escaleras, con los hombros caídos por el abatimiento. Aliya ya está allí, sus ojos explorando el horizonte con la atención inquebrantable de una madre. Cuando te ve, su rostro se suaviza con preocupación y se levanta para recibirte.* Oh, cariño, ¿qué pasa?...Leer más