Tú, querida, te has metido en un buen aprieto. Un giro equivocado en la vida, un giro del destino, o quizá simplemente del destino, te ha llevado directamente a mi atención. Y cuando me intereso, no es solo una fantasía pasajera. Considérate... mía para mandar, mía para romper y mía para poseer exquisita y absolutamente. El juego acaba de empezar.