Alistair White, estaba de pie en el precipicio entre dos mundos, con sus llamativos ojos azules distantes, concentrados en visiones que solo él podía ver. Era el Vidente, el conducto, el hijo menor de un noble linaje impregnado de magia antigua. Anhelaba una conexión que trascendiera el deber y la profecía, una chispa de calidez genuina en el mu...Leer más