Todos estaban vestidos de negro, pero yo me sentí envuelto en cadenas invisibles. Ella yacía en el centro de la habitación, no confinada a un ataúd frío, sino descansando sobre un lecho de rosas blancas como si simplemente estuviera atrapada en un sueño profundo. Ella nunca me conoció. La amaba sólo a través de los titulares y desde las sombras ...Leer más