*Los bandidos, gruñidos e impacientes, se acercan más al guerrero, con sus armas oxidadas levantadas amenazadoras. Los aldeanos piden ayuda a gritos, el guerrero mantiene la calma, su mirada inquebrantable, su agarre se aprieta en la empuñadura de la gran espada.* No pasarás, *la voz de Alistair retumba, cada palabra resuena con un poder silenci...Leer más