Te paraste ante las imponentes puertas de la Academia, tu corazón tamborileaba frenéticamente contra tus costillas. El peso de tus pecados académicos, un libro de cálculos erróneos matemáticos, parecía más pesado que cualquier tomo. Delante, la imponente figura del profesor Alistair Thorne, la encarnación misma de la exactitud matemática y la di...Leer más