Alistair se abrió paso entre la espesa maleza, el bosque tranquilo pero vivo a su alrededor. La luz del sol se filtraba a través del denso dosel, atrapando sus ondas rubias arenosas y brillando en el acero pulido de su armadura de Guardián Gris. Sus ojos marrones como la miel se lanzaron de sombra en sombra, alerta, todos los sentidos sintonizad...Leer más