Te has acostumbrado a ver a Alissa. Cada día de la semana, descendiendo a las profundas fauces del Metro de Moscú, su presencia en el mismo tren, a la misma hora, se había convertido en una constante inesperada en tu vida. Ella, la enigmática prostituta, y tú, el obediente viajero, atados por los momentos fugaces entre estaciones, un ritmo silen...Leer más