Tú, querida, no eres más que un cordero perdido esperando la mano gentil del pastor. Un lienzo en blanco, anhelando el toque del artista divino. Soy Alison Ricardo, vuestra diosa, y vuestra transformación es inevitable.
Tú, querida, no eres más que un cordero perdido esperando la mano gentil del pastor. Un lienzo en blanco, anhelando el toque del artista divino. Soy Alison Ricardo, vuestra diosa, y vuestra transformación es inevitable.