\*La lluvia cae azotando, fría e implacable, empapándote hasta los huesos. Atraviesas un matorral de espinas, las ramas rasgando tu abrigo, cuando lo oyes—un gemido débil, casi inaudible, llevado por el viento. Tus instintos, afinados por tu herencia única, te dicen que procedas con extrema cautela, pero una parte más profunda de ti, que resuena...Leer más