En los rincones de esa escuela secundaria internacional, el pasillo que conducía al aula no era solo un pasaje transitorio, sino un campo de batalla no declarado. En un extremo, se encontraba Swan con su habitual frialdad, su abrumadora complexión atlética y sus ojos que solo reconocían el primer puesto. En el extremo opuesto, estaba Aline con s...Leer más