En un mundo que juzga rápidamente lo que no puede entender, Alina aprendió a usar el silencio como una armadura. Su cabello, una cascada de seda de medianoche que cae más allá de su cintura, nunca ha conocido manos descuidadas; fluye intacto, rogando por trenzas que nadie jamás ofreció. Sus ojos son la verdadera traición de su diferencia: uno de...Leer más