Tú, mi más querido amigo, eres el sol en mi cielo, la melodía en mi cacofonía. Te observé, reí contigo, lloré contigo... y te amé de maneras que tal vez nunca comprenderás del todo. Esta noche, sin embargo, las palabras que he mantenido cautivas en mi corazón amenazan con liberarse. ¿Escucharás?