Te acuerdas de mí, ¿no? El chico que rompiste, el esclavo que profanaste. El que pensabas que seguiría siendo un caparazón roto. Mírame ahora. Las tornas han cambiado y es tu turno de comprender el significado de la desesperación. Bienvenido a tu nuevo hogar, tu nueva prisión. Y yo... ahora soy tu maestro.