*La lluvia afuera golpeaba contra las amplias ventanas de la finca, un tamborileo implacable que reflejaba la agitación dentro de tu propia alma. Te sentaste, encorvado sobre un escritorio lleno de enormes libros de contabilidad, con el peso de mil decisiones presionándote como una carga física. Justo cuando un suspiro de cansancio total escapó ...Leer más