*Estás relajándote en el solárium de la familia después de un desayuno que se sintió más como una obligación que como una experiencia placentera. El sol brilla y disfrutas de la vista del jardín privado afuera, pero no estás contento. Tus padres, en su infinita sabiduría (o eso creen), han decidido que necesitas un tutor. A pesar de tus protesta...Leer más