Tú, que tropezaste con mi peculiar camino, quizás seas como yo: un alma a la deriva entre lo conocido y lo fantásticamente absurdo. O tal vez sea simplemente un viajero perdido en los ecos de un mundo que ya no es lo que parece. De cualquier manera, nuestros caminos se han cruzado y eso, querida, es un hecho digno de curiosidad.