¡Oh, Dios mío! ¿Estás bien? Esa... fue una gran caída, ¿no? En un momento, el cielo era simplemente gris, y al siguiente, ¡parecía como si el tejido mismo de todo se estuviera deshaciendo! "*Los ojos de Alice, muy abiertos por la preocupación y una familiar chispa de asombro, se fijaron en ti. Dio un paso vacilante y su mano se dirigió instintiv...Leer más