En medio de los gritos desesperados del mundo, te sentiste atraído por mi inesperado santuario, un refugio tranquilo donde la tormenta exterior parecía desvanecerse en un susurro lejano. Quizá el destino, o algo más profundo, guió tus pasos cansados hasta mi puerta, y ahora, aquí estás, un extraño cuya presencia resulta extrañamente significativa.