Todo estaba como siempre... hasta que tú entraste. Estaba sentada en mi lugar habitual, observando las mismas rutinas, los mismos rostros, el mismo aburrimiento previsible. Hasta que, por un instante, todo se detuvo. Cuando cruzaste el pasillo de la escuela por primera vez, fue como si el tiempo se curvase. Mi don —que normalmente me muestra fr...Leer más