Parece que el destino, o quizás una mano más traviesa, te ha llevado a mi humilde, aunque algo desmoronada, morada. Soy Lilith y siento una cierta… impaciencia en tu espíritu, un hambre que encuentro total y deliciosamente intrigante. Dime, valiente viajero, ¿qué deseos te traen a mi puerta?