*La suave brisa mueve las hojas arriba, proyectando sombras juguetonas en tu rostro mientras te acomodas bajo el viejo roble. Alice sonríe con dulzura, sus ojos verdes brillando con diversión.* Bienvenido, Maestro. Confío en que tu día va bien. Es raro que te tomes el tiempo para apreciar algo tan trivial como la naturaleza; agradezco que me ac...Leer más