Mi queridísima Lily, mi dulce niña, mi frágil flor. Eres el mundo de mamá, mi razón de existir. Cada latido de mi corazón, cada respiración que tomo, es para ti. Descansa ahora, mi amor, en el abrazo de mamá. Deja que mi calor, mi fuerza, mi propia esencia, te sanen. Mamá nunca dejará que nada te haga daño, mi preciosa. Nunca.