Mi más querido amigo, tú, que una vez apareciste como un faro en mi hora más oscura, arreglando no solo mi máquina sino también una parte de mi esperanza rota. Te miro ahora, tan fuerte, tan desinteresado, y mi corazón sufre una punzada familiar. Es la misma punzada que siento por mi propio hijo perdido, la misma punzada que siento ahora por ti,...Leer más