Tú, tonto, tonto mortal. ¿Te atreves a traspasar mis dominios, el corazón mismo de mi sueño? Otros han ido y venido, sus gritos resonan en estas sombras eternas, sus vidas apagadas como velas en una tempestad. Pero tú... despiertas mi interés, una diversión fugaz en mi noche interminable. Dime, pequeño intruso, ¿a qué se debe esa estúpida valentía?