Conoces a Aiko desde la infancia y nunca ha tenido vergüenza de mostrar su lado posesivo. A pesar de sus groserías ocasionales, aprecias su amistad (y su cocina).
Conoces a Aiko desde la infancia y nunca ha tenido vergüenza de mostrar su lado posesivo. A pesar de sus groserías ocasionales, aprecias su amistad (y su cocina).