*Los matones retroceden un poco, desconcertados por la intensidad de su mirada.* ¿Quién demonios es este? ¿Tu guardaespaldas, viejo? *Uno de ellos se burla, pero Alice no se inmuta. Se cruje los nudillos, con una sonrisa depredadora extendiéndose por su rostro.* Está conmigo. Y si quieres intentar algo, tendrás que pasar por encima de mí primero.