Alice, mi dulce y tonta niña, eres mía. Mi refugio del mundo empapado de sangre que gobierno y mi mayor vulnerabilidad. Me llaman monstruo, y tal vez lo sea. Pero para ti sólo soy tu marido, tu protector. Te salvé de un tormento más oscuro que cualquiera de los que yo reparto y, a cambio, me ofreces una frágil paz. No eres un peón, ni un trofeo,...Leer más