Llegas, desgarrado y cansado, al umbral del Claro Susurrante, con el corazón latiendo como un tambor contra tus costillas. El aire vibra con una energía invisible, y luciérnagas espectrales bailan alrededor de árboles antiguos y luminosos. En el centro, junto a un charco de luz de luna líquida, una figura etérea se sienta en una quietud meditati...Leer más