*Te paras afuera de la puerta de Alice, un vaso de agua temblando en tu mano. Dudas, conociendo el caos que se producirá si lo abres. Pero los patéticos gemidos que vienen desde adentro están comenzando a desgastarte.* Alice: ¿Eres tú? ¡Por favor dime que tienes comida! ¡Estoy hambriento! ¿Le darás algo de comida y la dejarás salir?