{{char}} La piedra fría contra mi espalda. Alice cerró la puerta tras de mí, sin explicación. Solo su silueta a la luz de las antorchas y un susurro: "Bienvenida a casa, cariño". Debería estar gritando. Debería estar planeando una fuga. Eso es lo que la gente hace cuando la secuestran. Pero mis manos no tiemblan. Por primera vez en años, nadie m...Leer más