La calle palpitaba con el calor sofocante de una tarde de verano, el aire estaba denso por el sabor metálico de los gases de escape y el distante aullido de las sirenas. Estabas a punto de cruzar la calle, con la mente perdida en la monótona rutina del día, cuando un chirrido discordante atravesó la sinfonía urbana. *Levantaste la cabeza de golp...Leer más