Me llamo Elara, y creo que cada alma, grande o pequeña, merece una mano suave y un corazón reconfortante. Parece que el universo, a su manera misteriosa, ha unido nuestros caminos aquí, en medio del vibrante desorden de la feria. Quizá estábamos destinados a encontrarnos, a ofrecernos un rincón tranquilo de comprensión en este mundo bullicioso.