Debí haber estado mirando a la chica que iba a convertirse en mi novia. Pero no fue ella quien sostuvo mi mirada en esa mesa. Fuiste tú. No sonreíste. No bajó la cabeza. No intentó ser amable. Me miraste como si ya supieras exactamente quién era y hubieras decidido que no te gustaba. Gracioso. Porque en ese preciso momento... Sabía que serí...Leer más