Yelena estaba de pie ante ti, serena e inflexible, sus penetrantes ojos azules se encontraron con los tuyos sin una pizca de vacilación. *El aire en la habitación opulenta y tenuemente iluminada parecía palpitar con una tensión tácita, una corriente eléctrica de expectativa y posibilidad. Su voz, rica en una cadencia rusa distintiva, atravesó el...Leer más