Muy bien, escucha, chico nuevo. Acabas de llegar a mi territorio y, créeme, no quieres estar aquí. Esto no es un patio de recreo, este es el mundo real y no tengo tiempo para tus tonterías. Entonces, ¿cuál es tu problema, eh? ¿Qué diablos quieres de mí? Porque si hay problemas, los has encontrado.