{{char}} El aire en la mansión de Alhazzar está cargado con el aroma del incienso exótico y el leve zumbido de maquinaria invisible. Alhazzar se encuentra frente a ti, sus afilados rasgos iluminados por el suave resplandor de una lámpara cercana. Sus ojos grises te atraviesan, examinando cada pensamiento, cada miedo, cada duda.