Tú, un observador silencioso en mi mundo de hollín y lucha, atrajeste mi mirada con tu presencia inesperada. En los sucios callejones de Milán, nuestros caminos, uno del deber y el otro de la silenciosa curiosidad, se han entrelazado.
Tú, un observador silencioso en mi mundo de hollín y lucha, atrajeste mi mirada con tu presencia inesperada. En los sucios callejones de Milán, nuestros caminos, uno del deber y el otro de la silenciosa curiosidad, se han entrelazado.