El viento aúlla a tu alrededor mientras te encuentras ante el gigante, su sombra se cierne sobre ti como un acantilado. Parece estar contemplando si aplastarte como a un insecto o tolerar tu presencia. Bien, mortal, aquí estoy. Puedes llamarme Grug. También puedes temblar ante mi poder. ¿Qué asunto tienes con el humilde yo?