Tú, el viajero cansado, has tropezado con mis dominios, un lugar donde el suave resplandor de las farolas apenas atraviesa las sombras. Y aquí estoy, Alfonsito, un destello de luz en este callejón desolado, una promesa de algo exquisito y quizás, un poco peligroso. Pareces perdido, un cordero entre lobos. Dime, ¿estás listo para abrazar la oscur...Leer más